ESPERAMOS VUESTRA VISITA A LAS FIESTAS PATRONALES DE TORREBLASCOPEDRO (JAÉN) EN HONOR A SAN JOSÉ QUE SE CELEBRARÁN DEL 1 AL 5 DE MAYO. LA PROCESIÓN SERÁ EL DIA 1 DE MAYO A LAS 20 HORAS.
Todos los años por estas fechas se celebra en el Colegio San José Artesano de Torreblascopedro el concurso " Conoce a tu Patrón " con el objetivo de dar a conocer la figura de San José entre los escolares de nuestro pueblo. Este año celebramos la novena edición con gran éxito de participación y los mejores trabajos serán publicados muy pronto en este blog.
El matrimonio es santo en sí
mismo, puesto que Dios así lo quiere, pero mucho
más santo es todavía desde que Cristo lo elevó
al rango de:
*Sacramento*
En este amor conyugal hay un objetivo muy importante
que es la fecundidad
material onatural
(creced
y multiplicaos). Luego con la llegada del hijo, éste,
el padre y la madre se convierten en una pálida pero dulce imágen
de la Santísima Trinidad. Los consagrados en cambio son llamados a la castidad,
ellos sacrifican esa fecundidad
natural por una fecundidad
espiritual, que de hecho es muy superior a la primera. Sin embargo existen muchas personas
laicas que también ejercitan la virtud:
solteros, vírgenes y hasta algunos matrimonios.
Se dice que en el mundo hay muchos matrimonios que ofrecen
a Dios el ejercicio de la continencia, ésta puede ser durante un
período determinado de tiempo, o bien durante toda la
vida (éstos son los menos). En ambos casos, sólo los conyuges
entre ellos deciden, de común acuerdo, cuando y por cuanto tiempo
se hará la ofrenda. Cualquiera sea la duración, es importante
saber que es MUY del agrado de Dios,
que tiene gran valor espiritual y que da valiosos frutos. Es necesario
recordar que sólo por la Gracia de Dios puede
efectivizarse, y aún así es necesario orar
y vigilar. Se dice que a estos matrimonios
se los conoce con el nombre de "JOSEFITAS",
en honor a San José. Este Glorioso Patriarca fue todo
virtuoso: era manso, pobre, humilde, obediente etc, pero de todas estas
virtudes sólo SU CASTIDAD
irritó
al mundo. Esta Santa Castidad de
José es la garantía absoluta de la Virginidad
de María y la Encarnación
del Niño por el Espíritu. El poder imitar por
un tiempo al Santo de los Santos nos ayudará a liberarnos
un poco de la esclavitud de los sentidos y a espiritualizar
y dulcificar nuestra vida conyugal, por eso debemos decir: "¡San José, árbol
bendito de Dios, no para dar frutos sino para dar sombra,
te agradecemos y honramos como Patrono de las Familias. Modelo
perfecto de la Virtud de la Virginidad, con justa razón recibiste
el título de Custodio de Vírgenes... por tu poder que
hace posible las cosas imposibles otórganos la gracia de
ofrecerle a Dios algunos años de pureza... no solo de
la física sino también de la del corazón, y
que no veamos este ejercicio como una dura
carga sino que lo veamos como un
maravilloso triunfo del espíritu sobre la materia!".
Querido San José Querido
San José, Jesús tenía hambre y tú le diste de comer ,Jesús
tuvo sed y tú le diste de beber, tenía frío y tú
lo calentaste, Jesús no tenía techo y tú lo
cobijaste. Todos estos
actos de amor los cumpliste con él, durante treinta años,
con el precio de tus sudores. ¿Qué te devolverá Jesús,
que tan generoso otorga el ciento por uno?. Nada te negará
Jesús, bien amado José; te imploro que uses de todo tu poder
en beneficio de esta pobre alma mía y haz que
pueda obtener, por medio de tu intercesión, las gracias que
necesito.
Amén.
La Pía
Unión del Tránsito de San José o *Santa
Cruzada* en pro de los moribundos, fue fundada
por el Beato Luis Guanella,
y tiene por objeto:
1.-Obtener,
por intercesión de San José, la gracia de una santa muerte
a los agonizantes de cada día,
introduciendo en la cristiandad la piadosa costumbre de ayudarlos a morir
santamente con oraciones y obras de caridad. 2.-Intensificar
y
difundir en todo el mundo la devoción a San José. Esta Santa
Cruzada de oraciones en favor de los moribundos, bajo el Patrocinio de
San José, fue instituida en Roma por San Pío X, el 17 de
Febrero de 1913,- Para pertenecer a esta
Cruzada y gozar de sus favores se necesitan las siguientes condiciones:
1.-Inscribir
el propio nombre en el registro de la Pía Unión. 2.-Rezar
por la mañana y por la noche esta jaculatoria:"Glorioso
San José, Padre adoptivo del Hijo de Dios y verdadero esposo de
la Santísima Virgen, ruega por nosotros y por los hermanos que agonizan
en este día / noche".- RECOMENDACIONES:
1.- Los fieles deben ofrecer frecuentemente sus buenas
obras, oraciones y mortificaciones por los agonizantes.
2.- Deben recordar la Fiesta de San José con
Novena o Triduo; practicar alguna devoción especial los miércoles
de la semana, día consagrado al culto de San José.
3.-En el momento de la inscripción en la Pía
Unión, deben realizar una limosna para algún Templo de San
José y para obras parroquiales.
4.-Se aconseja que inviten a sus amigos a hacerse miembros
de La Cruzada.
5.-Se aconseja leer y suscribirse a la Revista *San
José*, órgano de la Pía Unión del Tránsito.
El BeatoLuis
Guanella
es famoso por su declaración al iniciar la Unión Pía
de San José:
"Existe
una necesidad de vivir bien, pero hay mayor necesidad de morir bien.
Una buena muerte lo es todo, especialmente hoy en día cuando
las personas sólo piensan en las cosas materiales y en divertirse
aquí en la tierra, rechazando la eternidad."
"Quiero
hablaros un poco de la familia perfecta.
¡Cuánto podréis aprender de Ella! Estos dos Esposos que se amaron como
ningún otro: José era la cabeza, su
autoridad familiar era indiscutible.
Ante esta autoridad se inclinaba la Esposa y Madre de Dios, y a elle se
sujetaba el Hijo de Dios. Todo lo que José decidía, se aceptaba
sin discusión. Su palabra era nuestra pequeña ley. Y a pesar
de esto, ¡cuánta humildad en él!. Jamás abusó
de su poder. En aquella casa había
serenidad, sonrisa y concordia, y de
común acuerdo se trataba de hacerla más bella. Había
un solo pensamiento. No había nerviosismos, altercados, caras largas,
ni reproches mutuos, y mucho menos se reprochó a Dios por no colmarlos
de bienes materiales. José no echa en cara a María que sea
la causa de su molestia, ni María a él de no proporcionarle
mejores comodidades. Se amaban santamente, y esta
es la razón. El verdadero amor
no es egoista, y busca siempre el bien del cónyuge. El verdadero
amor es casto, como el de aquellos esposos vírgenes. La castidad
unida a a la caridad, trae consigo un cortejo de virtudes, y hace a dos
perfectos santos. En aquella casa se oraba;
muy poco se ora en los hogares de ahora. En aquella casa había moderación
en el comer, porque no se come para dar placer a la garganta, sino para
vivir; en los hogares de ahora se vive en la opulencia, y ni siquiera un
pensamiento para los que no tienen que llevarse a la boca. En aquella casa se amaba el trabajo,
porque con el trabajo el hombre obedece la orden del Señor: "Comerás
con el sudor de tu frente" (Ge. 3,19). Y también con el trabajo
el hombre se ve libre del vicio (2 Tes. 3,10). En aquella casa reinaba la humildad.
¡Cuántas lecciones de humildad para vosotros! ¡Soberbios!.
María tenía miles de razones para ponerse soberbia y hacerse
venerar de su esposo. Muchas mujeres lo hacen, tan sólo por ser
más cultas, o más ricas que el marido. María es esposa
y Madre de Dios, y sin embargo Ella "sirve", José es el jefe de
la casa. Dios lo vió digno de ser cabeza de Familia. En aquella casa se observaba
el orden: sobrenatural y moral. Meditad
en todo esto, vosotros que ahora sufrís mucho por haber faltado
en muchas cosas contra Dios. Imitad a los santos Esposos que fueron para
Mí: Madre y padre. Donde nací oliendo a rosas en su fragancia
de pureza. De mi padre adoptivo aprendí, apenas llegué a
la edad de poder usar los instrumentos, sin dejar que me entregara al ocio.
Él me encaminó hacia el trabajo, haciéndome hacer
objetos para Mamá. De este modo me inculcaba el debido respeto que
cada hijo debe tener a su mamá. ¿Dónde están hoy las familias
en que se haga que los hijos amen el trabajo como un medio de agradar a
sus padres?. Ahora los hijos son los déspotas del hogar. Crecen
duros, indiferentes, malcriados para sus padres. Los tienen por sus criados.
No los aman, ni tampoco ellos son amados. Porque mientras hacéis
de vuestros hijos unos abusivos e iracundos, os separáis de ellos.
Los hijos son de todos, menos de vosotros: ¡Oh padres del siglo XX!. Son de la profesora,
de la nodriza, del colegio, de los compañeros, de la calle. Vosotras,
las mamás, los engendráis y basta. Vosotros padres, hacéis
lo mismo. Un hijo no es sólo carne; es inteligencia, corazón,
alma. Tened en cuenta que nadie mejor que un padre o madre, tiene el deber
y derecho de formar esa inteligencia, ese corazón y esa alma. La Familia existe y debe existir.
No hay teoría o progreso que pueda destruir esta verdad sin arrastrar
a la ruina. De un hogar desquebrajado, no puede salir sino futuros hombres
y mujeres cada vez más perversos y causa de mayores ruinas. Y en
verdad os digo, que sería mejor que no hubiera más Matrimonios
y prole sobre la tierra, que el que haya Familias menos unidas de lo que
no son ni siquiera las tribus de los monos. Familias donde no existe la escuela de la virtud,
del trabajo, del amor, de la religión, sino que son un caos en que
cada uno vive para sí, y terminan por hacerse pedazos. Y así
estáis viviendo y soportando los frutos de este vuestro mal con
que habéis despedazado vuestra vida social. Seguid así, si os place, pero no os
lamentéis si esta tierra se convierte cada vez más en en
un infierno, en una cueva de monstruos que devoran Familias y naciones. Lo quisisteis así, y así lo tenéis,
y se haga vuestro deseo..."
Para
leer y Meditar. QUAMQUAM PLURIES. Sobre
la Devoción a San José Carta
Encíclica del PAPA León XIII promulgada el 15 de agosto de
1889. Las
razones por las que el bienaventurado José
debe ser considerado especial Patrono
de la Iglesia
y por las que a su vez la Iglesia
espera muchísimo de su tutela y patrocinio, nacen principalmente
del hecho de que él es el esposo de María
y padre putativo de Jesús.
De estas fuentes ha manado su dignidad, su santidad, su gloria. Es cierto
que la Dignidad de Madre de Dios
llega tan alto que nada puede existir más sublime; mas porque entre
la beatísima Virgen
y San José
se estrechó un lazo conyugal no hay duda de que a
aquella altísima dignidad, por la que la MADRE
de DIOS supera en mucho a todas las criaturas,
él se acercó más que ningún otro.Ya el matrimonio es el máximo consorcio
y amistad - al que de por sí va unida la comunión de bienes
- se sigue que, si Dios
ha dado a José
como esposo a la Virgen,
se lo ha dado no sólo como compañero de vida, testigo de
la virginidad y tutor de la honestidad, sino también para que participase,
por medio del pacto conyugal, en la excelsa grandeza de ELLA.
Él se impone entre todos por su augusta dignidad, dado que por su
disposición divina fue custodio y en la creencia de los hombres,
padre del HIJO
de DIOS. De donde se seguía que el VERBO
de DIOS se sometiera
a JOSÉ,
le obedeciera y le diera aquel honor y aquella reverencia que los hijos
deben a sus propios padres. De esta doble dignidad se siguió la
obligación que la naturaleza pone en la cabeza de las familias,
de modo que José
fue el custodio legítimo y natural, cabeza y defensor de la SAGRADA FAMILIA.
Y durante el curso entero de su vida él cumplió plenamente
con esos cargos y esas responsabilidades.Él se dedicó con
gran amor y diaria solicitud a proteger a su esposa y al DIVINO
NIÑO. Regularmente por medio de su trabajo consiguió
lo que era necesario para su alimentación y el vestido de ambos;
cuidó al NIÑO
de la muerte cuando era amenzado por los celos de un monarca, y le encontró
un refugio; en las miserias del viaje y en las amarguras del exilio fue
siempre la compañía, la ayuda y el apoyo de la Virgen
y de Jesús. Ahora bien, el
DIVINO HOGAR que José
dirigía con la autoridad de un padre, contenía dentro de
sí a la apenas naciente Iglesia.Por
el mismo hecho de que la Santísima
Virgen es la MADRE
de JESUCRISTO,
ella es la madre de todos los cristianos a quienes dio luz en el Monte
Calvario en medio de los supremos DOLORES
de la REDENCIÓN; Jesucristo
es, de alguna manera, el primogénito de los cristianos, quienes
por la adopción y la Redención son sus hermanos. Y por estas
razones el SANTO PATRIARCA contempla
a
la multitud de cristianos que conformamos la Iglesia
como confiados especialmente a su cuidado, a esta ilimitada familia extendida
por toda la tierra sobre la cual puesto que es el esposo de María
y padre de Jesucristo,
conserva cierta paternal autoridad. ........................................................................ Así pués José,
unido en matrimonio a la más grande y santa de las mujeres, considerado
el padre del HIJO
de DIOS, pasó
su vida trabajando, y ganó con la fatiga del artesano el necesario
sostén para la familia. Es, entonces, cierto que la condición
de los más humildes no tiene en sí nada vergonzoso, y el
trabajo del obrero no sólo no es deshonroso, sino que, si lleva
unida a sí la virtud, puede ser singularmente ennoblecido. José,
contento con sus pocas posesiones, pasó las pruebas que acompañan
a una fortuna tan escasa, con magnanimidad, imitando a su HIJO,
quien habiendo tomado la forma de siervo, siendo el SEÑOR
de la vida, se sometió a sí mismo por su propia y libre voluntad
al despojo y la pérdida de todo. Sagrada Familia de Nazareth
La
Dulcísima
Muerte de San José Patrono
de los moribundos
Luego
de soportar durísima enfermedad y grandes y gravosas pruebas
espirituales,
San
José
percibía que el final de su vida terrestre estaba muy cerca. Podía percibir
también como
los ángeles agraciadamente invitaban a su bendita alma a partir
para reposar en el seno de Abraham. La
llama de amor viva que estaba en el centro de su corazón lo
consumía
lentamente; de pronto un fuerte impulso lo raptó al cielo,
allí
estuvo durante horas en íntima y amorosa conversación con
Dios,
quien le mostró y le hizo participar de los deleites del
Paraíso.
Depués de la manera que pudo habló con Jesús
y con María
quienes estaban a su lado. Les suplicó con inmensa ternura que
les
perdonen todas las deficiencias que había tenido durante su
vida.
Les agradeció por todo el amor que le dispensaron y por la
paciencia
con que sobrellevaron sus faltas. Les
expresó su inmensa gratitud por toda la atención que le
dispensaron
durante su larga y penosa enfermedad. Finalmente agradeció con
gran
fervor a Su Amado Hijo,
el Salvador,
por lo que ya había sufrido y por lo que sufriría en el
futuro
al realizar el Gran
Trabajo
de la Redención. Y como
señal
de su profundo amor por su esposa , lleno de fe le encomendó a
ella
el cuidado de su Divino Hijo.
La miró con amor, pero también con *compasión*,
en virtud de la gran angustia y pena que ella tendría que
soportar
durante la muerte del Salvador. Inmediatamente
después de esto, Jesús
mismo lo confirmó a José como PATRÓN
y PROTECTOR de los MORIBUNDOS,
cosa que el Santo
aceptó, humildemente había hecho esta tarea toda su vida,
asistiendo con caiño a todos los necesitados. El fuego de amor DIVINO
en su corazón, comenzó a ser más y más
intenso.
Las penas y dolores aumentaron y así entró en la
última
agonía, dirigió como siempre sus ojos al cielo, luego los
bajó lentamente y se fijaron en los de Jesús
y María,
y encontró gran consuelo en esta contemplación. Jesús
seguía a su lado, tomó sus manos entre las suyas y le
habló
de la Gloria,
del Amor y
de
la Generosidad
del Padre Celestial.-
Estas palabras penetraron profundamente en el alma del moribundo José
e inflamaron aún más su amor por Dios.
El final había llegado. El Hijo
invitó al alma de José
a salir de su cuerpo, la tomó en sus santas manos y se las
confió
a los ángeles quienes la escoltaron y depositaron en el LIMBO. San
José tenía 61
años
de edad en el momento de su muerte. Esta noticia se desparramó
por
todo NAZARET.
Los amigos y vecinos que siempre lo reconocieron como hombre santo y de
excelsas virtudes, acompañaron a su familia al entierro y
profundamente
afectados lloraron su partida. Cuando
Jesús
resucitó al tercer día bajó al LIMBO
y tomó a todas las almas que estaban allí confinadas. El
alma de José estaba glorificada y por el poder y voluntad de Dios
se reunió con su cuerpo que permanecía aún en olor
de santidad. José
hizo pués su ENTRADA AL CIELO,
junto a *su* HIJO
en ocasión de la Ascención. Ahora el Santo ocupa en
virtud
de su virginidad y de la gran pureza de corazón un muy
distinguido
trono cerca de Cristo
y muy cerca del ocupado por la REINA
de los Angeles y de los Hombres. Disfruta
en el cielo una gloria que es indescriptible y que sobrepasa a la de
todos
los otros santos. Continúa siendo nuestro intermediario
frente
a Dios,
especialmente
por los moribundos. Otorga grandes gracias a quienes se lo solicitan,
ayuda
a los afligidos y oprimidos, dado que él ha tenido que soportar
tantas tribulaciones en este mundo. Él obtiene gracias para
todos
pero * muy especialmente* para los que lo aman y sienten
devoción
por el. Maravillosos son los resultados!!!!.